Los cambios en la manera de consumir música: el negocio y el artista.

La gratificación más grande que un artista puede recibir después de editar un nuevo disco, es sin duda alguna el feedback positivo con su público.
Agradezco enormemente absolutamente todos y cada uno de los mensajes, firmas y comentarios altamente positivos en relación al último trabajo de estudio de Lorihen, que se hizo esperar unos cuantos años, pero no podría haber sido concebido y recibido por todos ustedes de mejor manera. Gracias miles por transmitirlo y hacerlo saber. Esa energía llega, y nos mantiene vivos.
A su vez, me encuentro en una pelea interna, constante, generada por el cambio que trae aparejada la tecnología en la manera de consumir música y como repercute esto en la vida de un artista, en la etapa post lanzamiento, cuando las luces se apagan y la marea baja.
Es realmente muy difícil aceptar que un trabajo de meses o años, que no refiere a cantidad sino a calidad de tiempo dedicado de manera total y absoluta a un proyecto, en la actualidad, sencillamente, forma parte de una suscripción mensual por algunos dólares abonados a una empresa del exterior, una descarga directa, o el streaming del canal mas visto de la red. Es hoy día una herramienta de difusión única y fundamental, pero en el fondo, esta cuestión me lleva a pensar de que lado del sistema es conveniente situarse.
Lamentablemente nada se puede hacer contra los enormes molinos de viento, que siguen girando y soplan cada vez más fuerte. Tengo en cuenta que el razonamiento y los cálculos matemáticos no deberían incidir jamás en una expresión artística, en la composición de un disco, sus tiempos, sus cualidades, en el esfuerzo destinado a poner todo, sin medir, sin calcular, vislumbrando un solo objetivo, el de dejarlo volar cuando sea el momento.
Definitivamente todo esto se ha vuelto una utopía, una expresión de deseo, un razonamiento del período Romántico, completamente fuera de foco en relación a los tiempos que corren, en los que un paquete de canciones o discos se compran al igual que una bolsa de tornillos en un supermercado digital. No creo en la posición de víctima del sistema, porque en parte me considero cómplice y participe del mismo, pero estoy seguro de que estamos depredando no a la industria discográfica que buscará la manera de seguir facturando y generando ingresos, porque es justamente eso, una industria, sino al artista, que no es más que aquella persona que crea, compone, y hace llegar su música a tus oídos, transmitiendo la emociones más intensas en una canción, grabando un disco por meses o años, para que hoy puedas escucharlo con un click del mouse, o a través de spotify en tu iPhone sin costo alguno.
No puedo evitar pensar en el rédito económico, porque vivo inmerso en un mundo globalizado, consumista y mis impuestos, obligaciones no pueden ser pagas con palabras de amor, acordes aumentados o un circulo de quintas. Pero debo decir que que todo esto aprieta, cada vez más, y más fuerte.
No es más que una reflexión a través de una red social, invitándote a comprar el disco físico de aquellos artistas que te llegan, te movilizan, contribuyendo a que el razonamiento no influya en la manera de crear o hacer música, y que todo siga saliendo desinteresadamente del corazón. Creo que todavía estamos a tiempo.
Compartí la reflexión para que le llegue a todos aquellos que consumimos música.
Saludos!!!

Emiliano Obregón

Virtual Estudio

~ por Virtual Estudio en julio 9, 2015.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: